'Hayy Ibn Yaqza' y la Ilustración europea

El artículo redactado por el portavoz de la presidencia turca Ibrahim Kalın en el diario Daily Sabah de fecha 9 de marzo

'Hayy Ibn Yaqza' y la Ilustración europea

Ibn Tufayl (1116-1185), una de los ilustrados islámicos del período andaluz, es mejor conocido por su cuento filosófico "Hayy Ibn Yaqza", que literalmente significa "Vivo, hijo del despierto". Esta obra de Ibn Tufayl, uno de los libros más difundidos de la tradición intelectual islámica, fue traducida al latín en 1617 por Edward Pococke, el hijo del Dr. Pococke, destacado erudito de Oxford. El título de la traducción latina 'Philosophus Autodidactus' (El filósofo autodidacta) capturó la imaginación de generaciones de filósofos y teólogos. El modo de plasmar el curso del pensamiento europeo en el siglo XVII y durante la Ilustración presenta un ejemplo fascinante del viaje de ideas a través de fronteras religiosas, culturales y lingüísticas. Además de cuestiones de influencia, el libro mantiene una relevancia filosófica hasta la fecha.

Según la historia, Hayy ibn Yaqza fue encontrado en una isla cuando era bebé y fue criado por gacelas. Mientras se crecía, descubrió que, aunque tiene una relación, es diferente de otros animales. Él observa el entorno natural y comienza a descubrir los principios por los cuales las cosas sostienen su existencia. Cuando llega a reconocer a Dios como la fuente de toda existencia y conocimiento, obtiene una comprensión más profunda del mundo en el que vive y de los principios naturales y morales que lo rigen. Su autodescubrimiento ya lo separa de otros seres vivos en su alrededor.

Un día, un hombre llamado Absal, de una isla vecina, aparece en la isla donde vive Hayy y los dos comienzan a hablar de la naturaleza, la moralidad y Dios. Absal, con gran sopresa, se da cuenta de que Hayy había descubierto por sí mismo todas las verdades que fueron enseñadas por su religión revelada. Además, la comprensión de Hayy parece tener una claridad chocante y una forma conceptual precisa y, por lo tanto, es superior a las creencias complicadas y confusas de la gente de Absal. Hayy intenta llevar su comprensión racional de las cosas a la gente en la isla de Absal. Si bien, este gesto de buena voluntad termina en fracaso. Hayy se da cuenta de que la mayoría de las personas están motivadas por el egoísmo, la codicia y las emociones, y no responden al llamado superior de la razón y la fe. La gente común no puede quedarse sola con sus imperfecciones y tendencias destructivas. Necesita religión para proporcionarle un conjunto de reglas y regulaciones para que pueda manejar sus asuntos de una manera significativa y pacífica. Después de esta lección de castigo sobre la condición humana, Hayy regresa a su isla con Absal como su discípulo.

Hay muchas maneras de interpretar la historia de Hayy. Lo que es interesante es que este tipo de estudio de la filosofía islámica debería atraer tanta atención en un momento de gran efervescencia intelectual en Europa. ¿Por qué los círculos intelectuales y académicos de la Europa del siglo XVII estarían interesados ​​en una obra de un filósofo musulmán andaluz del siglo XII?

La popularidad rápida y la influencia duradera de la historia de Hayy se relacionan con lo que tiene que decir sobre la humanidad: Cómo se producen nuestras ideas y cómo llegamos a nociones tales como causalidad, religión, moralidad y Dios. Presenta una nueva mirada sobre la relación entre el sentido común, la observación, la experiencia y el razonamiento abstracto.

El título que Pococke eligió para su traducción 'Philosophus Autodidactus', ya sugiere que Hayy aprende los principios esenciales de la ciencia, la filosofía y la moralidad por sí mismo, es decir, sin la ayuda de una fuente o autoridad externa. La historia parece argumentar que la razón sin ayuda externa es capaz de descubrir la verdad de la naturaleza y la religión. Lo que enseña la religión basada en revelación y lo que la razón humana descubre por sí misma sin ayuda es compatible y se complementan entre sí. Es el egoísmo y la confusión lo que crea problemas tanto para la razón como para la fe. Los argumentos y las creencias de Hayy sobre la naturaleza, la razón y Dios están corroborados por las esencias de la fe. El Fideísmo, es decir, la justificación solo por la fe, no es un razonamiento sólido, pero uno tiene que usar su razón para obtener una comprensión más profunda de la realidad.

Cómo llega Hayy a su pensamiento conceptual es particularmente importante para las discusiones del siglo XVII sobre la razón, la experiencia y la noción de ideas innatas. Al contrario de Descartes, Hayy parece no tener ideas innatas, sino desarrolla sus conceptos abstractos y universales sobre el universo y la moralidad basados ​​en la observación y el razonamiento. Un resumen del libro, editado por publicado en la revista científica 'Philosophical Transactions of the Royal Society' el 17 de julio de 1671, subraya este punto: "El diseño es mostrar cómo el hombre puede elevarse de la contemplación de las cosas aquí abajo al conocimiento de las cosas superiores [...] luego al conocimiento de las cosas naturales, de la moral, de la divinidad, etc. con el uso correcto de su razón", citado en el libro " El interés árabe de los filósofos naturales en la Inglaterra del siglo XVII" editado por GA Russell .

Esta citación arriba mencionada, en lugar de ser un comentario sobre el genio autónomo de Hayy, confirma la habilidad innata de la razón humana para descubrir la verdad sin utilizar necesariamente el concepto cartesiano de ideas innatas. Los seguidores de Locke estarían excitados por este resultado ya que confirma su concepto mental como tabula rasa.


Hay más en la historia. ¿El filósofo más famoso de su época Locke leyó el libro "Philosophus Autodidactus" de Ibn Tufayl?

La evidencia disponible, aunque circunstancial, sugiere que Locke conocía la traducción del libro. El libro fue publicado en Oxford, donde Locke estaba presente. La creciente popularidad del libro imposibilitó que se pasara por alto por alguien como Locke. "La filosofía de Autodidactus".
La revista, que comenzó a publicar artículos y ensayos de Locke en 1686, tenía un extenso resumen de "Philosophus Autodidactus".

La trayectoria intelectual y social de Locke también pudo haber cruzado con "Philosophus Autodidactus" a través de los cuáqueros en el siglo XVII. George Keith y Robert Barclay, las dos figuras principales de Quakerismo, desempeñaron un papel importante en la extensión del cuento filosófico de Ibn Tufayl en círculos intelectuales europeos. Keith tradujo el libro al inglés en 1674 de la traducción latina de Pococke con la esperanza de que la historia de Hayy pudiera ayudar a los cristianos a comprender la importancia de la experiencia personal sin la ayuda de las escrituras cristianas. Hayy se menciona en la obra "Apología" de Barclay como el ejemplo perfecto de la "experiencia de la luz interior sin los medios de las Escrituras Sagradas". Aunque Locke tenía discrepancias con los cuáqueros, la prioridad y la superioridad de la luz interior de la razón parece ser una idea común. Esta es la razón por Keith, Barclay y otros intentaron hacer una historia cuáquera de la historia de Ibn Tufayl.

Las formas en que se interpretó la historia de Hayy por los círculos filosóficos y teológicos europeos del siglo XVII reflejan la versatilidad del trabajo y las tendencias competidores de la época. Ibn Tufayl no era ni deísta, ni cuáquero ni empirista a la Locke. Es cierto que ha dado mucha munición a los intelectuales europeos para que defendieran sus diversas tesis sobre la razón y la observación.

Su propio trabajo, sin embargo, busca confirmar uno de los temas perdurables de la tradición intelectual islámica de que la razón y la fe se complementan uno al otro en lugar de contradecirse mutuamente. Como filósofo, médico y figura vinculada con el sufismo, Ibn Tufayl sostiene que el uso correcto de la razón no contaminada por el deseo y la codicia conduce al descubrimiento de verdades naturales y religiosas porque la fuente de toda existencia y conocimiento, ya sea de la humanidad o la naturaleza, es una y misma. Su historia también subyace en la importancia de la experiencia personal para alcanzar la verdad de las cosas, un punto que se puede tomar de una manera principalmente filosófica o sufí. De cualquier manera, una persona que emprende el camino de la verdad debe saber que este es un viaje personal y que requiere una preparación seria. No es sorprendente descubrir que este aspecto de la historia de Hayy atraía a los cuáqueros que ponían la experiencia personal de la verdad sobre la autoridad clerical. Su historia también resalta la importancia de la experiencia personal para alcanzar la verdad de las cosas, que es un punto que se puede tratar de una manera principalmente filosófica o sufí. De todas maneras, una persona que emprende el camino de la verdad debe saber que este es un viaje personal y que requiere una preparación seria. No es sorprendente descubrir que este aspecto de la historia de Hayy atraía a los cuáqueros que ponían la experiencia personal de la verdad sobre la autoridad clerical.

La obra maestra de Ibn Tufayl sigue siendo tan relevante hoy como lo fue hace siglos. Su legado perdurable es un testimonio de su mensaje central de que lo que hacemos con los regalos de la razón, la fe, la comprensión y la compasión es más importante que cualquier otra cosa.

 

 



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