Los reflejos regionales y globales de la visita del presidente ruso Putin a Turquía

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, visitó Turquía el pasado 28 de septiembre a fin de negociar importantes temas, ante todo relaciones bilaterales y crisis regionales

Los reflejos regionales y globales de la visita del presidente ruso Putin a Turquía

Los reflejos regionales y globales de la visita del presidente ruso Putin a Turquía

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, visitó Turquía el pasado 28 de septiembre a fin de negociar importantes temas, ante todo relaciones bilaterales y crisis regionales. Este encuentro fue la quinta reunión entre los líderes dentro del 2017. Según las declaraciones ofrecidas a la prensa, los dos líderes acordaron las crisis en Siria e Irak, la venta de los misiles S-400, el desarrollo de las relaciones económicas bilaterales y los temas de energía. Pero, si estas negociaciones se evalúan por el aspecto de los adelantos coyunturales regionales, se observa que el mensaje de la cumbre y sus reflejos en la región llevan mucha importancia más que su contenido. El hecho de que las reuniones bilaterales se celebren después del referéndum convocado por la Administración Regional Kurda de Irak y en el proceso de la fundación de los sistema de defensa S-400, da importantes mensajes por el aspecto de las relaciones turco-rusas y la cooperación bilateral.

El referéndum celebrado en la Administración Regional Kurda de Irak previa a la cumbre no ofreció una solución a los problemas en la región ni sirvió más que añadir un nuevo y un más peligroso problema a lo actual en la región. Se entiende de los desarrollos surgidos de que EEUU, que intenta formar una franja terrorista PKK-PYD alrededor de Turquía en el norte de Siria, intenta unir esta formación viciosa con el norte de Irak. Además, es muy obvio que el referéndum en la Administración Regional Kurda de Irak no pueda celebrarse sin un apoyo fuerte fuera del país. Sin embargo, todos los estados y pueblos regionales se lo oponen.

La estrategia de EEUU de rodear y asediar a Turquía seguida en el norte de Siria y el norte de Irak molesta mucho a Ankara debido a que tiene amenazas contra la integridad de Turquía. La cumbre turco-rusa, ante todo, representa una cooperación y una búsqueda de sistema alternativo contra la orden unilateral y colonial intentada formar por EEUU en el norte de Siria y el norte de Irak. Tanto el presidente turco Recep Tayyip Erdogan como Vladimir Putin, en sus declaraciones, señalaron que consideran lo mismo en los temas que interesan las relaciones regionales y bilaterales, y que acordaron la formación de las zonas sin conflicto para solucionar la crisis siria. Para poner en marcha las decisiones relativas en Idlib, Turquía, Rusia e Irán se movilizaron. Pero ambos líderes se declararon “opuestos” al referéndum ilegal en la Administración Regional Kurda de Irak.

Además, el hecho de que Turquía compre el sistema de defensa S-400 de Rusia en este tipo de coyuntura regional, pone de relieve que Ankara tiene alternativa por el aspecto estratégico. Las relaciones políticas, económicas y estratégicas de Ankara con Moscú, al mismo tiempo, llevan un mensaje de reacción a sus aliados tradicionales como la Unión Europea y EEUU. Este mensaje expresa la determinación de Turquía de establecer relaciones iguales en el marco de sus intereses nacionales. Turquía hace lo necesario de sus intereses nacionales de acuerdo con la estrategia de balance de poderes. Pero, esta situación no puede significar que Turquía ha renunciado al paradigma sistemático de multifuncional en su ficción política, y que se ha dirigido a una política exterior unilateral.  Esto es la aplicación del modelo de compartimentación en la política exterior lo que significa que los problemas con una solución difícil en las relaciones bilaterales se dejan al tiempo, y que se coopera con un país con el que se puede solucionar políticamente.


Etiquetas: Turquía , Putin

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