Alianza Problemática: subibajas en las relaciones turco-estadounidenses

El inicio de las relaciones turco-estadounidenses se remonta a los años de la época de la Guerra Fría

Alianza Problemática: subibajas en las relaciones turco-estadounidenses

Alianza Problemática: subibajas en las relaciones turco-estadounidenses

Las relaciones turco-estadounidenses, que dejan atrás a tres cuartos de siglo desde 1946, hacen escenario a muchas crisis, junto a los períodos buenos. De hecho, el historiador estadounidense el profesor George Harris creó la expresión “alianza problemática”. Pero, yo mismo, me encuentro adecuado utilizar esta expresión debido a que describe de manera apropiada las relaciones turco-estadounidenses.

El inicio de las relaciones turco-estadounidenses se remonta a los años de la época de la Guerra Fría. Puesto que, el Reino Unido y EEUU fueron los países que apoyaron a Turquía cuando el país sufrió una dura presión soviética a mediados de los 1940. Londres sintió la necesidad de ayudar a Ankara para proteger sus propios intereses económicos, políticos y estratégicos en el Oriente Medio. A su vez, Washington respaldó a Ankara debido a saber que el Reino Unido no pudo ocuparse en solitario de la Unión Soviética, y debido a que actuar junto con Turquía sería para el bien de sus intereses. Además, el Reino Unido entregó a EEUU la misión de proteger los intereses del Occidente en el Oriente Cercano por las duras crisis económicas que las sufrió en la Segunda Guerra Mundial y después de la guerra. “Tío Sam” (EEUU) se ocuparía del control y la defensa de Europa, Atlántico y el Oriente Cercano mientras que John Bull (Reino Unido) sería responsable del Oriente Medio. De esta manera, la administración de la geografía mundial se dividió entre los estados anglosajones y la Unión Soviética de acuerdo con las decisiones tomadas en las Conferencia de Yalta y Potsdam firmadas al final de la Segunda Guerra Mundial.

Las relaciones entre Ankara y Washington en este período alcanzaron a un nivel bueno a consecuencia de que Turquía se adhirió a la OTAN en 1952 y apoyó a EEUU en la Crisis de Suez estallada en 1956. Pero, comenzaron a deteriorarse las relaciones entre el Gobierno de Menderes y el Gobierno de Eisenhower después del año 1957. Y se formaron diferencias en las políticas gubernamentales y económicas entre los dos aliados. EEUU quiso que Turquía se convirtiera en un almacén de grano del Occidente mientras que el primer ministro turco Adnan Menderes defendía la industrialización de Turquía como un país europeo. El difunto Menderes planeó firmar un acuerdo económico en 1959 con la Unión Soviética para realizar su objetivo, pero este objetivo fracasó con el golpe del 1960 y, además, las relaciones turco-estadounidenses entraron a un período de recesión.

La primera crisis importante entre los dos países estalló con la carta escrita por el presidente Johnson a İnönü en 1964. Johnson, en su carta, amenazó a Ankara con quedar sólo enfrente de Moscú en caso de que Turquía no actuara de acuerdo con las direcciones de EEUU en la cuestión chipriota. La siguiente crisis grande se produjo en 1974 después de la Operación de Mantenimiento de Paz en Chipre. A pesar de que Turquía realizó la Operación de Mantenimiento de Paz por razones legales y justas, Washington acusó a Ankara e impuso embargo de armas durante tres años a Turquía.  Y luego, como se sabe, se asestó un golpe militar el 12 de septiembre de 1980 en Turquía. La tercera crisis grande entre las relaciones turco-estadounidenses se produjo con el apoyo político y militar de EEUU a las ramificaciones de la banda terrorista PKK tras la guerra civil en Siria en 2011. Sin embargo, EEUU comenzó a perjudicar la seguridad y la integridad territorial de Turquía con su estrategia. Además, la estrategia de EEUU ha comenzado a mostrar a si mismo con el referéndum convocado en el norte de Irak hacer tres semanas. De esta manera, EEUU puso de relieve su objetivo de formar un nuevo camino tránsito de energía añadiendo el norte de Irak a la franja terrorista PKK-PYD que intenta formar a lo largo de las fronteras turcas. Con su objetivo, por un lado, planea asediar y aislar a Turquía, por otro lado, quiere reforzar su control en los recursos energéticos en el Oriente Medio. El líder de la Administración Regional Kurda de Irak, Masud Barzani, a su vez, no considera de dudosa reputación de participar en los proyectos imperialistas. En los últimos días, la tensión entre Turquía y EEUU, estallada con la suspensión unilateral de visados de Washington a los ciudadanos turcos, y con la inmediata respuesta de Ankara, llega a una fase de una nueva crisis. De hecho, la infraestructura de todas estas crisis ocurridas en los últimos tiempos constituye el permiso de Irak del 1 de marzo de 2003.  El hecho de que Turquía no apoye que EEUU derrumbe a Irak, ha dado camino a una crisis larga que continuará entre Washington y Ankara durante años.

En conclusión, esta última crisis derivada de EEUU no es racional y sostenible, ya que no será para el bien de ambas partes. Ya las elites políticas y diplomáticas estadounidenses deben entender que Turquía no es un país de la época de la Guerra Fría. Deben entender que Turquía sigue una política exterior en la que da prioridad a sus intereses nacionales en el marco de los principios judiciales e internacionales y de las fronteras humanitarias. Los tecnócratas y diplomáticos tienen una responsable importante para expresar a sus interlocutores la situación actual. Uno de los puntos más suaves de Turquía es que no ejecuta o no puede ejecutar efectivamente su objetivo y su anuncio aprovechándose de la diplomacia. Ya son muy diferentes las condiciones interiores y exteriores de Turquía en la nueva época de la Guerra Fría. Ya no son actuales las relaciones turco-estadounidenses ni las condiciones de Turquía en la época clásica de la Guerra Fría. El estado nuevo es el futuro.



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