¿Qué pasa en Irán?

Si bien la convulsión interna y el descontento social son la base de las manifestaciones de Irán, éstas últimas tienen su aspecto internacional

¿Qué pasa en Irán?

Punto de vista de Can Acun, investigador de la Fundación de Estudios de Política, Economía y Sociedad, SETA.

Las manifestaciones, que estallaron en Mashjad con fines de protestar por la pobreza y el desempleo en Irán, se expandieron por las ciudades de Nishabur, Shajrud, Kirmanshaj, Qum, Rashd, Yezd, Kazvin, Ahvaz, entre otras. Los manifestantes criticaban al gobierno en la primera etapa. Más tarde, dirigieron sus críticas hacia Jamanei, el resto de las autoridades políticas y el régimen en Irán. En el importante centro del chiismo iraní, Qum, se vociferaban consignas como “Abajo Jamanei, abajo Hezbolá”. Cientos de personas han sido arrestadas y gran número de otras han muerto durante los disturbios.

Indudablemente, la verdadera cuestión es ¿qué va a ser de Irán a partir de ahora? ¿Se extenderán las protestas, o tendrán su fin?

A la hora de palpar los equilibrios internos en Irán se notan dos temas esenciales; la economía que sigue empeorando y las convulsiones políticas.

Aumenta gradualmente la disputa entre el gobierno de Ruhaní y Jamanei tras las recientes elecciones. Las mutuas acusaciones de corrupción contra el entorno de Ruhaní y los Guardianes de la Revolución han deteriorado en considerable proporción la confianza popular en el estado iraní. Los embargos económicos y el desgobierno, que acompañaron a la pobreza, desembocaron en el retraso de la economía iraní. Pese a todos los recursos de petróleo y gas natural, el PIB ha caído de USD 500.000 millones a USD 350.000 millones. El país padece un grave desempleo y alta inflación. No es suficiente la infraestructura. Para colmo de malos, existen la contaminación de aire y sequía. Por otra parte, sigue adoptando una política expansionista en el exterior. Ha obtenido importantes logros en Líbano, Yemen, Siria e Irak si bien su coste económico ha sido enorme. Pero estos logros geopolíticos no le interesan mucho al pueblo en la calle.

Uno de los elementos notables de las manifestaciones en la nación fueron las de motivos étnicos. La discriminación étnica sobresale como el motivo de la oposición al régimen de algunos grupos y protestantes durante las manifestaciones de los árabes en Ahwaz, balujíes en el este de Irán, kurdos en el oeste y zonas turcomanas.

Si bien la convulsión interna y el descontento social son la base de las manifestaciones de Irán, éstas últimas tienen su aspecto internacional. Los medios estatales alegan que los asesinos de las personas matadas son los agentes de otros países. Las palabras de Donald Trump en apoyo a las manifestaciones de Irán refuerzan la hipótesis de una intervención exterior orquestadas por instrumentos de estado. El primer ministro de Israel, Netanyahu, se declaró muy satisfecho por las manifestaciones.

Sin embargo, el Ministerio de Exteriores turco presentó la siguiente declaración: “Turquía da mucha importancia a la protección de la prosperidad y estabilidad social de Irán, un país amigo y hermano, y que se debe evitar la violencia y las provocaciones tomándose en cuenta la declaración del presidente iraní, Hasan Rohaní, acerca de que el pueblo tiene el derecho a manifestarse, pero que no se deben violar las leyes y dañar los edificios públicos. Deseamos que se impida el alza de los actos al restaurar la tranquilidad y el sentido común y que se eviten las afirmaciones provocativas y las intervenciones exteriores”.

La frente Arabia Saudí-EAU-Egipto-Bahréin-Israel, que Donald Trump intenta formar frente a Irán tras su viaje oficial a la región, sigue con gran atención las manifestaciones en Irán. No obstante, el estado iraní apunta a focos extranjeros como el origen de muchos problemas que ocurren en el país desde hace años. “Los asuntos económicos sirvieron de excusa para otros asuntos. En el telón de fondo están otros guiones”, precisó el vicepresidente primero Isjak Yijangirí. El periódico Iran, el órgano oficial del gobierno de Rohaní, publicó un artículo en la primera página que se titulaba: “Algunos creen que el pueblo es un juguete para alcanzar sus objetivos”. El ayatolá Jamanei señaló que “los enemigos usan el dinero, armas y agentes para provocar disturbios en el país”.

No obstante, los enemigos de Irán en la opinión pública mundial no deben encubrir los motivos vigentes para el pueblo de estas manifestaciones. Se realizaban manifestaciones pequeñas debido a los problemas económicos. Tenemos enfrente de nosotros un Irán cuyo pueblo sigue en pobreza pese a todos los recursos naturales. Además, la bancarrota de las empresas financieras pertenecientes a individuos relacionados con el régimen y el perjuicio que sufrieron millones de personas parecen haber incitado las manifestaciones. Los lemas “No gasten su dinero en Siria, Gaza y Libano”, “El pueblo ya mendiga”, “Deja Siria, mira a nosotros”, “Ni Gaza, ni Líbano, por Irán doy mi vida”, “Abajo Hezbolá” exponen que los manifestantes están molestos por la política expansionista de Irán en Oriente Medio. Mientras Irán luchaba contra problemas económicos, por otra parte aplicaba unas políticas expansionistas en la región. Se conocía la presencia de una masa descontenta por este expansionismo. El sueldo que abona Irán a las milicias combatientes en Siria es más alto que el sueldo de muchos iraníes.

Son igualmente irónicos los eslóganes como “No queremos la república islámica”, “Libertad, independencia, República de Irán” porque enseñan la molestia que sienten los manifestantes hacia el régimen opresor. Rezaron por el derrocado líder Reza Shá Pahlawi. El pueblo iraní que observa a otros países a través de medios de comunicación globales pueden cotejar su propia vida con los estándares en países musulmanes como Turquía.

Evidentemente, hay muchos factores que desataron las manifestaciones; por una parte, la búsqueda de la prosperidad económica y libertad, por otra, la búsqueda de caos de los países que han colocado a Irán en la punta de armas. El acercamiento de Turquía a la situación en el país iraní está modelado en un equilibrio entre ambas realidades.



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